martes, 27 de julio de 2021

Curiosidades

Por culpa del hambre que pasaba tuvo muchos problemas nerviosos (los cuales le causaban parálisis en la cara y graves tirones) e intestinales. En cierta ocasión le escribió una carta muy clara a su madre comentándole estos últimos problemas:

«Es probable que estés enterada, mi querida madre, de que existe un hiato que separa a ambas posaderas y no es sino el remate del intestino. (…) Ahora bien, en mi caso el recto, presa de una impaciencia muy natural, tiene tendencia a salirse y, por consiguiente, a no retener tan herméticamente como sería deseable su gratísimo contenido. (…) graves inconvenientes para un joven cuya intención es alternar en sociedad y no en suciedad. Porque por decirlo de una vez, el culo no me cierra bien.»

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